LOS CASOS ATENDIDOS POR LA DIPUTACIÓN VIZCAÍNA SE DUPLICARON EL AÑO PASADO
Los hijos se convierten en los nuevos maltratadores en el hogar “Cada vez más jóvenes y cada vez más chicas”. Desde la sociología se atribuye a un perfil de agresor, muy abundante, cerrado a cualquier influencia Y que funciona a partir de un esquema egocéntrico
CRISTINA CAMARGO/Bilbao
La Diputación de Bizkaia conoció de 49 agresiones de hijos a padres en Bizkaia el año pasado. Desde madres escayoladas a causa de un brutal empujón hasta patrullas desplazadas hasta el domicilio para frenar a un adolescente fuera de sí que estaba destrozando la casa. La amenaza es tal que algunos padres se ven obligados a denunciar a sus hijos. El 26% de los casos llegó a la Diputación a través del Departamento de Justicia. Otras veces son los servicios sociales los que los detectan: progenitores con lesiones, hijos muy violentos…
Desde la Diputación destacan que los hijos cada vez levantan la mano a los padres a edades más tempranas y que cada vez hay más chicas. Por otra parte, los 49 casos de 2010 suponen el doble de los registrados el año anterior, y eso que constituyen sólo la cara visible de un problema que va en aumento en cuanto a que va asociado “a un perfil de adolescente cada vez más frecuente”. “Son chavales herméticamente cerrados a cualquier sugerencia, a cualquier intento de modificar su conducta. Con muy poco ya han creado una estructura mental en la que, aparte de su ego, algún referente en forma de amigo y algún que otro hobby como la música o la tecnología, no hay sitio para más. Tratar de sacarles de ahí e intentar que estudien
o que cumplan unas normas de convivencia es como intentar sacar a una bestia de su guarida. Muerde, araña”, señala el sociólogo bilbaíno Jonan Rodríguez. “Viven en un caparazón cerrado al esfuerzo. Son producto de una sociedad en la que todo les ha venido dado. Desde el significado de una palabra con sólo pinchar un link en internet, la En todos los casos la madre sufrió la violencia del hijo. paga o incluso los aprobados”.
Desde AdiEgon, asociación subvencionada por el Gobierno vasco para prestar apoyo psicológico a familias que se encuentran en esta situación, subrayan “la necesidad de reforzar
la afectividad dentro del grupo familiar para tratar de evitar y prevenir estas conductas”.
“Unos lazos afectivos fuertes llevan a los hijos a valorar más lo que dicen los padres, a
hacerles caso. La capacidad de influencia se construye, en parte, sobre el afecto”, explican.
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